monastica y sacerdotal para posteriormente cultivarla convenientemente
A los doce años, convencido de su incipiente vocación, ingresa en la escuela monástica del Monasterio de Santo Domingo de Silos.
Recibió el hábito de San Benito de manos de DOM Ildefonso Guepin quien levanto el monasterio de Silos de las ruinas en la que se lo encontró 30 años antes y por quien Fray Justo guardaba una admiración y afecto sin límites.
Recibió el hábito, como decimos, con 15 años de edad. Siempre tuvo una capacidad ilimitada para el estudio con un tesón a prueba de todo tipo de adversidades. Gustaba de leer sobretodo libros de historia y llegó a dominar con soltura lenguas como el latín, griego, árabe y las principales lenguas modernas.
Una vez finalizó sus estudios eclesiásticos fue ordenado Sacerdote en la Iglesia de la Merced de Burgos el 24 de Agosto de 1918. Ofició de ordenante el Obispo misionero P. Vergés. Cuatro días más tarde celebraba Misa por primera vez.
Desde esta fecha hasta el estallido de la guerra civil, continúa incansable sus estudios especializados en hagiografía, historia, liturgia y arte medieval.
Es requerido por los párrocos vecinos para predicar en las fiestas patronales, debido a la oratoria fogosa y ferviente, de palabra cálida y en extremo convincente, que tan buen resultado daría años más tarde en los frentes de batalla.
Entretanto y en los mínimos ratos libres de que dispone cultiva una muy relevante faceta de su personalidad; la poesía.
Fray Justo realiza bellas composiciones que años mas tarde tendría oportunidad de publicar.
A Fray Justo se lo “rifan” para dar conferencias: Braga, Madrid, Gibraltar, Bilbao, Santiago de Compostela, Santander.....
Desde 1930 acude son asiduidad a los cursos, que organiza su buen amigo el futuro Cardenal Ángel herrera Oria en la Universidad Católica de Santander.
En 1936 estalla la guerra civil y Fray Justo se prodiga por todas partes con charlas y conferencias y realiza una intensa labor religiosa en frentes y cuarteles. De entonces data la vinculación de Fray Justo con la Sección Femenina de la que sería durante años consejero espiritual.
Su fama una vez finalizada la contienda traspasa fronteras y mares y es requerido para impartir sus charlas y conferencias en toda Hispanoamérica: Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador.....
En Argentina recibe en encargo de asumir le Priorato de la Iglesia de Montserrat de Madrid. Es duro trabajo pues tan solo encuentra ruinas que es necesario levantar de nuevo y reorganizar la comunidad de monjes.
Construye a demás una residencia para doscientos estudiantes. Fray Justo dirige el priorato durante 10 años.
Dentro de su frenética actividad encuentra tiempo para recorrer aldeas, pueblos, archivos, Iglesias y ermitas para poder realizar su sueño, escribe “HISTORIA DEL CONDADO DE CASTILLA”, en la que ha puesto todo su amor de castellano y su labor de investigador. Con esta obra recibe en 1944 el premio “Francisco Franco”.
En 1948 es nombrado catedrático de Historia Medieval de España en la Universidad Central, tarea que, como siempre, acomete animosamente con el deseo de hacer participe a sus alumnos de los conocimientos que posee.
Ya en 1958 es designado primer Abad del recién inaugurado Monasterio del Valle de los Caídos. Poner en marcha supone ardua tarea, pero Fray Justo tiene experiencia en ello.
Atiende solicito a los monjes, cuida con esmero las nuevas vocaciones que van surgiendo y recibe hospitalariamente las visitas que a cientos surgen atraídas por la arquitectura del monumento recién inaugurado.
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Los Reyes de Bélgica Balduino y Fabiola con Dom Justo Pérez de Urbel (1970) |
En 1967 solicita la renuncia a la Abadía, petición que le es concedida.
Fray Justo sigue escribiendo incansablemente hasta el mismo momento de su muerte acaecida el 29 de Junio de 1979. Es enterrado solemnemente en el Cementerio de los PP. Benedictinos del Monasterio de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

Entre su obra de erudición destacamos: