Santiago Padrós Elías, Sant Yago como siempre le gustó llamarse y como firma muchas de sus obras, nació en Tarrasa un 04 de Junio de 1918. Recibió en la Escuela Pía (la misma histórica institución donde curso letras Francisco de Goya), una sólida formación religiosa que le acompañaría durante toda su vida, y que se adivina siempre en el fondo de su obra.
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Autorretrato un muy joven Santiago Padrós, pintando en Olot |
No era más que un adolescente cuando en los años trágicos de la República, se dejó atrapar por la figura elegante y cautivadora de José Antonio Primo de Rivera que se encontraba en la cúspide de su actividad política. Padrós fue siendo casi un niño, Camisa Vieja de la Falange Catalana.
Tiene 18 años cuando estalla el Alzamiento y el joven artista se las compone para unirse a las tropas del General Franco. Luchó, siempre en primera línea en los Frentes de Aragón, Guadalajara y Cataluña.
Entro en Tarrasa, su ciudad natal un 1º Abril “al paso alegre de la Paz”, exhibiendo sobre su guerrera la Gran Cruz del Mérito de Campaña, la Cruz Roja del Mérito Militar, la Medalla Militar Colectiva y la medalla de Campaña 1936-1939. Al finalizar la guerra, Santiago era Sargento de ingenieros y cadete en la Escuela de Alféreces Provisionales de Ávila.
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Padrós en una exposición observando un cuadro pintado a Montserrat, su esposa. |
Todos estos ideales de juventud, todas esas jornadas de sacrificio honrado y sincero, todas esas jornadas de centinela arma al hombro bajo las estrellas por los campos y serranías de España, logran despertar en el joven Padrós esa frenética actividad creadora que desde siempre demostró poseer. Santiago quiere plasmar sus sueños rabiosamente juveniles en técnicas difíciles, singularmente en el arte musivario de amplia tradición en nuestro país.
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Hemos preparado una pequeña edición de video con una breve biografía de Sant Yago Padrós. Puede visualizarla pinchando en la imagen de la izquierda. |
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Padrós cursa en estos años (1942-1943) con especial aprovechamiento estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona. En su último año de estudios es designado miembro de la prestigiosa Fundación Alexander Von Humboldt, y patrocinado por ésta, trabaja (único no alemán admitido en ella), en la escuela de Kronemburg dirigida por el genial pintor Werner Peiner.
Son estos, sin duda, los años de su definitiva formación. Asiste, siempre bajo el Patrocinio de la Fundación Alexander Von Humboldt, a los talleres de los escultores Georg Kölbe y Arno Brecker en Berlín y Joseph Thorak en Munich. Se convierte en un viajero infatigable y curioso por las viejas ciudades de Alemania, Austria, Checoslovaquia, cuyos países recorre sin descanso.
En 1947, cuando su actividad creadora es ya intensa, viaja a Roma, Venecia y Ravena para iniciarse en el arte y la técnica de los que pueden ser los más bellos mosaicos de Occidente. Este viaje marca sin duda la actividad creativa de Padrós y ya desde entonces no abandonará jamás la creación de bellos mosaicos.
A su regreso de Italia, Padrós recibe el honor de ser invitado a exponer su obra en exposición especial en el “Salón de los Once” del Museo de Arte Moderno de Madrid, honor reservado a tan sólo unos pocos elegidos.El Gran Eugenio D'Ors fue ,sin duda, uno de sus máximos valedores.
Prosigue la obra creadora de Padrós su evolución. Padrós en estos tiempos tiene una inquietud, casi una obsesión, centrada repoblar los templos e Iglesias de su Cataluña natal de las obras de arte que, primero en la semana trágica de Barcelona de 1909 y posteriormente y posteriormente en los años de destrucción de la guerra civil habían sido salvajemente destrozados.
Son estos tiempos de incansable labor de dibujar y proyectar en su estudio de Tarrasa; en devolverle su esplendor a los enormes paramentos vacíos, ennegrecidos por el humo de los incendios de tantas iglesias y ermitas.
De sus profundas convicciones religiosas y su indiscutible pericia como artista surgen obras irrepetibles que perdurarán a su creador y realizadas en muchos casos de modo completamente desinteresado.
Durante este tiempo son constantes los encargos que se acumulan en su afamado estudio de Tarrasa que pronto se queda pequeño. Debido a esto se ve obligado a instalar un nuevo estudio más amplio en Molins de Rey. Es en este momento (1951), cuando al artista se le presenta la ocasión única en la vida de un artista: le encargan la creación del Mosaico de la cúpula de la Basílica del Valle de los Caídos.
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Retrato de Santiago Padrós realizado a la mina de plomo en 1959 por el pintor Revelló de Toro
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Sin dudarlo ni un instante viaja al Corazón de Castilla para observar y examinar las obras realizadas en el corazón del Guadarrama. Le es asignado como estudio-taller para la realización de tan monumental obra los enormes espacios del Patio de butacas del Teatro Real, en desuso todavía desde la guerra.
La técnica utilizada por el genial artista es muy “sencilla”: primero un esbozo a lápiz rápido y certero en el cual quedan delimitadas las primeras líneas y formas de cada una de las figuras del excepcional cuadro. Después el proyecto acuarelado, dotándole de pinceladas de color para posteriormente engarzar cada trozo mínimo de cerámica con infinito primor, son las llamadas “TESELAS VITREAS”, cada una de ellas con su propia luminosidad.
En tan singular escenario, el artista y sus ayudantes pueden desplegar los cartones de las dimensiones que el encargo demandaba.
EL artista podía verificar la correcta composición de las teselas visualizando estas desde las últimas balconadas y palcos del Teatro.
Cabe destacar la enorme dificultad que encuentra Padrós a la hora de decorar una superficie abovedada de estas dimensiones. Logra no sin esfuerzo ni ensayo que las figuras aparezcan completamente nítidas en la superficie abovedada de la cúpula, para lo cual necesita dibujar previamente las figuras en cartones planos con los rasgos y líneas deformadas y desfiguradas para que al adaptarlos a la semiesfera de la cúpula, adopten las formas y figuras nítidas y entendibles que hoy podemos disfrutar.
De esta manera el artista, una vez verificadas las composiciones, numeraban éstas y eran llevadas a Cuelgamuros dónde otra parte del equipo se encargaba de adosarlas a la cúpula de la Basílica abierta en el monte.
En definitiva el mosaico de la cúpula de la Basílica del Valle de los Caídos representa a Cristo sentado como un moderno Pantocrátor rodeado de una corte de Ángeles, con el instrumento de su Victoria, la Cruz a sus pies.
Le asisten Santos españoles capitaneados los de la derecha por San Pablo y los de la izquierda por Santiago el mayor, los dos apóstoles “españoles” por haber visitado nuestras tierras.
En la parte contraria está la Santísima Virgen sostenida por una corte de Ángeles. Le acompañan a la derecha los soldados de ambos bandos combatientes en la guerra civil y a su izquierda los martirizados en la misma contienda por el odio al cristianismo. Todos ellos suben gloriosos al cielo en espera del Juicio Final. La cúpula tiene en su centro una altura de 42 metros siendo su diámetro de 36 metros. Lo forman un número cercano de 5 millones y medio de piedrecitas y Padrós tardo en su confección casi 6 años.
La disposición de las figuras, dimensiones de las mismas y sobretodo la sabía diferencia tonal de dorados y ocres mas oscuros en los bordes de las circunferencias y mucho más claros en los bordes de la misma potencian la sensación de mayor capacidad y altura de la bóveda.
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La obra de Padrós en la Basilica del Valle de los Caídos, no se limita tan sólo al mosaico
de la cúpula. Otro mosaico del egarense decora el techo de una de las dos capillas laterales del crucero
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Ante el gran número de figuras a representar y sobretodo ante el temor del artista a repetirse en alguna de ellas, Padrós frecuentó el metro de Madrid tomando discretamente bocetos de los rostros que mas le llamaban la atención. Repitió el artista este proceder en varias oportunidades en el rastro madrileño, lugar de enorme afluencia de gente los domingos y festividades.
Entro los rostros que componen tan impresionante obra, el autor reconoció en su día haberse inspirado en los rasgos faciales de Miguel de Unamuno y de José Antonio Primo de Rivera para dos de sus figuras. Asimismo y siguiendo una tradición personal en varias de sus obras representó a a la antigua ciudad de EGARA, su Tarrasa natal, y el nombre de su mujer Montserrat sobre la montaña.
La ornamentación de la cúpula del Valle de los Caídos le mantiene ocupado durante los años siguientes, aunque no ocupa en ello todo su tiempo ya que sigue siendo requerido desde todos los puntos no ya de su querida España sino del mundo entero.
En este tiempo decora el ábside de la Parroquia de Molins de Rey, la Iglesia de San Agustín de Madrid y llega a esparcir su arte a Bombay y Estados Unidos.
De finales de los 60 son los mosaicos de la Capilla Mayor de la Concatedral de Vigo, el gran mosaico de la Iglesia del Cristo de Medinaceli de Madrid y la cúpula de la Iglesia de los Salesianos de Estrecho, segunda obra más grande de Padrós tras la cúpula de Cuelgamuros. También de esta época datan un mosaico llamado “Provincias españolas” instalado en el aeropuerto de Barajas de la Capital, así como los mosaicos del Panteón de Cementerio del Pardo también en Madrid.
El sábado 04 de junio de 1960 el Cardenal Caetano Cicognani consagró la nueva Basílica con emocionante solemnidad. Ese día Sant Yago Padrós estuvo presente en los actos de consagración de la nueva Basílica dónde desde un discreto segundo plano pudo observar como los miles de asistentes al acto admiraban la obra a la que con tanto amor había dedicado tantos años de su frenético afán creativo.
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En la imagen de la derecha podemos ver el autorretrato del artista realizado al temple. Padrós pintó este autorretrato como boceto para un mosaico que realizó en 1947. Poco podía imaginar el artista que estaba realizando el mosaico que se instalaría en su propio sepulcro poco mas de dos décadas mas tarde.
(En la imagen de abajo, sepultura de Santiago Padrós en el Cementerio de El Vendrell, Tarragona) |
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Todavía trabajó Padrós durante poco más de una década alegrando con sus mosaicos y vidrieras Iglesias y Palacios de toda España hasta que el 1º de Mayo de 1971 su vida se detuvo en seco en un desgraciado accidente automovilístico en su amada Cataluña. Los periódicos del día siguiente daban la noticia del fallecimiento del artista con la frialdad y el laconismo acostumbrados en estos casos:
“Perdió ayer la vida en accidente de carretera en la localidad tarraconense del El Vendrell, el conocido artista D. Santiago Padrós y Elías”
Diario Ya 02 de Abril de 1971
Volvía Padrós del Monasterio de Montserrat con un joven ayudante llamado Ramón Almanzón de tan sólo 19 años de edad. Ese día la carretera estaba mojada por las lluvias caídas tanto ese mismo día como en los anteriores. Padrós en un determinado momento, realizó un brusca maniobra, el coche patino y se le fue de atrás e impactó contra otro vehículo de matrícula extranjera que procediendo de Valencia venía en sentido contrario. Padrós salió despedido del vehículo al no llevar el cinturón de seguridad, cosa que no ocurría con su joven acompañante que resultó ileso al igual que los dos ocupantes del vehiculo contrario.
Sant Yago Padrós y Elías fue enterrado en el Cementerio del El Vendrell el 03 de Mayo de 1971. Su muerte causó conmoción en los círculos artísticos de Cataluña y España entera. Paradójicamente su nicho está adornado por un mosaico autorretrato que el propio Padrós realizó años antes, desconociendo el trágico fin de ese trabajo.
Padrós estaba casado desde el 14 de Noviembre de 1945 con Montserrat Pascó, el gran amor que hizo mucho más dulce su vida y que supo en todo momento comprender y estimular su trabajo. Montserrat dedicó el resto de su vida a honrar la memoria de su esposo y a recopilar los testimonios literarios de los más de 30 años de actividad artística de su esposo. No tuvieron descendencia
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Santiago Padrós y su mujer Montserrat Pascó, verdadera musa y constante apoyo del artista durante toda su vida.
Parte de las imagenes que ilustran esta web se deben a la gentileza de
D. José Pascó y Massó hermano de Montserrat, a quien agradecemos profundamente
su ayuda.
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Hoy Montserrat ya fallecida es seguro que se encuentre junto a su esposo gozando de la Gloria que el como muy pocos fue capaz de soñar y hacernos llegar y sentir a través de sus mosaicos y vidrieras.
Descanse en Paz este gran catalán y por tanto gran español, que fue Santiago Padrós, ahí nos deja como legado su Obra.
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Imagen del malogrado Santiago Padrós Elías cuando se hallaba en sus momentos de
mayor expresión creativa. |
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